Un refugio isleño donde degustar los mejores sabores en un entorno de paz y tranquilidad

Un ambiente informal de mesas rústicas de madera dispuestas sobre la arena de la playa y entre árboles tropicales, un tejado natural de hierba seca a la que los nativos llaman "alang-alang", una abundante selección de ingredientes recién preparados para el desayuno e irresistibles especialidades para la cena componen el escenario perfecto para disfrutar tranquilamente de la gastronomía en una isla donde impera la privacidad.

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